martes, 23 de diciembre de 2008

¡Qué bello es Aranjuez! (Crónicas navideñas)



3 semanas y media después nos vimos en Aranjuez.

3 semanas de descanso y media de entrenamiento.

Duelo al sol; mis piernas y yo, yo y mis piernas, hijas díscolas de su madre y rebeldes impenitentes.

El día anterior a una competición es necesario el descanso. Evita copiosas y obligadas cenas tan típicas en estas fechas, (y a las que cada vez encuentro menos sentido), y no te dejes llevar por negativos pensamientos y/o de gran complejidad intelectual; esto último no será un esfuerzo en muchos casos, basta con no leer Ser y Tiempo de Heidegger por ejemplo, que no nos recuerde el inexorable paso del mismo, y así evitar la presión previa a la carrera en la lucha contra el crono y ser el hazmerreír en vuestros círculos deportivos adyacentes. Como ejemplo, os recomiendo visionar la jornada previa un Bricomanía, preparar una deliciosa tarta de queso o leer un Marie Claire como eficaz método de atocinamiento.

Qué bello es Aranjuez, qué marco incomparable, un enclave privilegiado para usted y su familia, con todo lo que necesita a su disposición, bien comunicado y con multitud de servicios... este texto, que bien parece extraído de cualquier folleto de una inmobiliaria a punto de quebrar, describe Aranjuez, la mar de bonito.

Allí nos juntamos los dos clanes, Pataliebri y Whitepowerini, dos de las numerosas famiglias de la mafia atlética. Representando a la primera, el capo Jose Sensey acompañado de Tito, Jota, Juan, Jorge y David. En confronto, las hermanísimas con todos los bambini en sus regazos. También presentamos nuestros respetos a don Paolo NSN en la línea de salida.






3,2, 1, pam! Salimos propulsados por las calles de Aranjuez; el primer tramo que no resulta muy halagador a nuestros ojos, (poligonero y con olor a pedo rancio) da paso a una sinfonía de ocres, sienas y tostados, y una gigante bufanda multicolor se enreda en los árboles desnudos. Qué preciosa estampa, galopando entre los reales jardines en un soleado día invernal.

'Cause You Can't You Won't And You Don't Stop!!, me cantan los Beastie Boys al oído. Me siento bien, trotando a ritmo sosegado, disfrutando el paisaje y sobre todo, de la agradecida ausencia de cuestas. Eva y servidora rematamos la faena en 58’ brutos, 56’ netos. Pilar supera la hora de forma muy meritoria; agradezco en su nombre desde aquí a Tito, ayuda inestimable para que la primogénita de las Whitetower consiguiera su objetivo.





El resto de los Pataliebri sacaron sus mejores armas y pisotearon el crono como bien saben hacerlo. Es su especialidad, puro atletismo organizado, (ver crónica del asalto en su blog).

Sí, me reitero, qué cabronas son mis piernas, qué bonita es la camiseta de la bolsa, qué hermoso es el río y sus patos, qué bien sientan las post cañas, el cigarrito de después y... qué bello es Aranjuez!

lunes, 15 de diciembre de 2008

show must go on!!



Como en aquella horrible canción.

33 son los años que cumpliré en el 2010 y 33 son los minutos que ayer corrí tras 3 semanas de parón; 30’ otorgados por prescripción facultativa y los otros 3 regalo de la casa.

Tras abrir el ojo ayer a las 12 y pico de la mañana, decido que es el momento de salir a escena y realizar una correcta interpretación teniendo en cuenta las molestias de las pasadas semanas. Tras desayunar un tibio cola cao con galletitas, me enfundo mi traje deportivo dominguero para ir entrando en el personaje al más puro método de Lee Strasberg. De riguroso negro y con mi chaqueta chandalera de yonqui de Pan Bendito, salgo a comprar el periódico, echar gasolina y visitar el Carrefour. Cuando quiero darme cuenta, son casi las 3 de la tarde, así que mi programado estreno deportivo parece abocado al retraso. Siempre nos quedará la depresiva tarde del domingo.

Pánico escénico, miedo al precipicio. Inconscientemente estoy retrasando el fatídico momento. En vez de preparar un rápido plato de pasta, descongelar el potaje de garbanzos de la semana pasada o tirar del asiático recién estrenado de debajo de casa, decido preparar un delicioso asado con patatitas y puré de manzana para acompañar. A las 5 de la tarde empiezo a comer. ¿Quién va a moverse con semejante piedra en el estómago? Necesito reposar y digerir. Retrasamos de nuevo la función.

Tras una siesta en el sofá, vuelvo a abrir el ojo a las 8 de la tarde. Tírate por el puente joder, me dice una voz interior. Con los ánimos algo bajos, decido por fín salir al exterior a correr de una puta vez. La sesión empieza a las 8 y media.

¡Qué frío carajo! Noto como se forman estalactitas en mis fosas nasales que cortan mi respiración. Me acompaña una arrítmica hiperventilación producto de los excesos de los últimos días; birras, copas y cigarrillos a gogó. Tras unos 25' aprox, un amago de flato me invade acompañado de unas arcadas que me recuerdan que quizá mi digestión quedó parada a los 33' de ingerir alimento. Me detengo ante la mirada de los pocos y valientes transeúntes y cabeceo boca abajo, por si el asado desea salir al exterior. Cualquier diría que vengo de botellón.

Vuelvo a iniciar la marcha algo más tranquila y sosegada. Al llegar a casa estiro bien y me doy cuenta por primera vez que mis piernas no se han quejado en ningún momento, pero sí mi pecho, mi estómago, mi cabeza...

Función terminada, aplausos en la sala, felicitaciones y una buena ducha de 33’. Hasta el próximo show.

jueves, 4 de diciembre de 2008

De apariciones marianas



10 días de inanición deportiva. Mis piernas gimotean tenuemente y yo, ay mísera de mí, ay infelice, apuro remedios y distracciones que aplaquen su hambre y dolor.

Fiebre del sábado noche; acudí a un traumatólogo de urgencia. Tras tumbarme en la camilla y remangarme los vaqueros, comenzó a acariciar mis suaves y recién depiladas piernas no con eróticas intenciones, sino para averiguar qué demonios se oculta tras ellas. Imaginaba violentos masajeos y una exploración casi hostil para que la verdad aflorara y sin embargo, unos torpes toqueteos de inexperto colegial bastaron para confirmar la ausencia de periostitis sin precisar que ocurre en la parte inferior de mi cuerpo. Ibuprofeno a toneladas y algún relajante muscular que me haga babear son sus recomendaciones. Ni hablar de correr.

10 años de estudios universitarios avalan semejante diagnóstico. No necesité yo tanto para llegar a idéntica conclusión.

Y aquí estoy. En el mismo jodido punto. 10 días después, con menos dolores pero sin visos de recuperación. Como en el cuento, sin saber qué camino escoger ; optar por un médico deportivo privado que me exprima y me saque los cuartos, acudir a un fisioterapeuta que me meta mano como dios manda, o algún podólogo que me confeccione unas plantillas como sastre que cose un traje a medida.

La gente no cree en lo invisible. Lo que no se ve no existe. Incrédulos les digo yo. Algo así ha ocurrido en mis piernas. Una aparición mariana en toda regla. Ahora soy la Bernadette del atletismo popular y predico una verdad que sólo yo conozco resultando imperceptible a los demás.

Manifiéstate o desaparece para siempre!!

martes, 25 de noviembre de 2008

I´ve got you under my skin



Arnould Moreaux me dice que quizá podría ser el tibial posterior, el soleo o tal vez la cara más externa del gemelo. Qué sé yo. No consigo claramente descifrar qué tengo debajo de la piel que me cubre las piernas. Quiero saber cual es el músculo exacto que me la está jugando. Tampoco soy capaz de averiguar si se trata de una simple sobrecarga o quizás el preludio de una lesión. ¿Cómo podría descubrirlo?
Digamos que en este asunto soy virgen. Ni esguinces, ni puntos (sólo grapas), ni inflamaciones miológicas. Sólo una clavícula partida que me permitiera salir del cuerpo de mi madre para poder respirar.

La lesión es al corredor lo que la cornada al torero. Señal palpable de sufrimiento, esfuerzo y experiencia. Nadie la desea para sí, pero una vez que te alcanza, es casi de obligado cumplimiento exhibirla cual condecoración otorgada al veterano de guerra. Batallas de abuelos corredores, con solera, recitadores de historias de serratos maltrechos, gemelos malheridos y tobillos indispuestos. Chascarrillos que al igual que nosotros, corren como la pólvora en las esquinas de cualquier carrera popular que se precie.

Mis doloridas piernas me chillan cada vez que salgo a correr. Siento pequeñas y agudas punzadas cada vez que mi zapatilla se estampa contra el suelo. Exhalo un lastimero ay mientras aprieto los puños para sobrellevar el dolor. Al detenerme, las observo y pienso en los desconocidos fibrosos que se esconden tras ellas. No puedo evitar pensar en el aspecto de la bandeja de churrasco comprada el día anterior en el Mercadona; rojos, carnosos y veteados. Ante el desconocido, mi mente dibuja un retrato robot.

Pronto sabré si padezco una lesión, y con ella, mi admisión en el club de los elegidos. Me siento como una intrusa a punto de pasar la prueba definitiva en los Boys Scouts. O tal vez sea el final de mi corta carrera en el atletismo popular. Quién sabe. Esto se lo contaré a mis nietos, seguro.

martes, 11 de noviembre de 2008

del sentimiento whitetoweriano de la vida




Ahora los días ya son más cortos y la vida en las calles se repliega hacia dentro. No más terrazas, ni carricoches entorpeciendo el paso, ni tan siquiera familias chandaleras con las que cruzar nuestra mirada. Domingos otoñales que discurren en las barras de los bares, entre calamares a la romana y cañas con sabor avinagrado. Vuelta a la vida interior.

Correr es vida interior. Y reflexión. Tú contigo y yo conmigo. Corriendo por el exterior.

Correr es ordenar pensamientos.
Endurezco mis gemelos y sudo la camiseta al mismo tiempo que pongo mi cerebro a trabajar exprimiendo los pensamientos que uno lleva dentro; ideas, reflexiones, preocupaciones... Pensamientos diversos que comprenden desde los absurdos a los más importantes de mi vida. Coloco a cada uno de ellos en el lugar que le corresponde, encontrando su verdadero sitio e importancia; los desnudo, exponiéndolos a la luz para verlos tal como son, sin exageraciones que me obstaculicen. Correr es encontrar la medida exacta de las cosas.

Corriendo soy capaz de cocinar mentalmente un pollo al chilindrón, discutir con un compañero de trabajo, hacerme mi planning semanal de actividades y redactar la crónica del blog, porque también esta crónica pasó por mis pies antes que por mis dedos.


Al volver a casa, siempre tengo la sensación de haber solucionado algo en mi vida, de haber puesto orden en el caos. Mi vida entera pasa por mis zapatillas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

running hits (vol 3)

Con el frío otoñal ya en nuestros corazones y en nuestras atléticas piernas, (se acabó la temporada de rockys), vuelve también una nueva entrega de los running hits que tantas polémicas han suscitado. En esta ocasión no podía ser menos ya que la siguiente propuesta está confeccionada a base de hypes de grupos musicales que con mucha suerte llegarán a sobrepasar la media de edad de un replicante Nexus 6. Pero qué demonios importa, de lo que se trata es de encontrar la banda sonora perfecta para nuestros depresivos entrenamientos preinvernales. Color y alegría en nuestros atuendos y en nuestras orejas. Viva la intrascendentalidad!

1_Yelle: Jogging

Por razones obvias como el título, versión slow del running, se alza como número uno de esta lista cuyo leit motiv es la velocidad de nuestras carreras al ritmo de estos veloces y probablemente fugaces grupos de música. Efímero como la propia vida.




2_Cut Copy: Hearts on Fire

Ecos neworderos para un tema de este grupo australiano de niños monos que funcionará estupendamente en vuestras tiradas, os aseguro que os faltará poco para poneros a bailotear en mitad de la calle ante la mirada atónita de los transeúntes. Doy fe.



3_Cansei de ser sexy: Let's make love and listen to death from above

Inspiradores de esta tonti-lista y tras haberlos visto actuar el pasado sábado en un concierto divertido y en el que sudé más que en aquel infierno de carrera de Mapoma Pozuelo allá en el mes de junio, os recomiendo esta formación para alegrar vuestros entrenamientos. Un ritmo medio el que os imprimirá esta canción perfecto para volver a recuperar la forma tras el desgraciado verano.



4_ Of Montreal: Suffer for fashion

De algo más de enjundia que el resto de grupos que les acompañan en esta lista, esta mezcla popera y divertida es altamente recomendable en las mañanas del fin de semana, cuando uno se levanta perezoso y con resaca y necesita purgar su cuerpo y expulsar el alcohol de la noche anterior con un entrenamiento ligero que no supere los 45-50'. Ideal.



5_ The Ting Tings: Great DJ

Más de lo mismo, colores brillantes y ácidos para canciones con fecha de caducidad en sus notas. No importa, aquí lo fundamental es que mueva los músculos y que el ritmo sea adecúe a nuestra preparación física. Este tema lo compusieron pensando en la técnica de carrera. Verídico.



6_Hot Chip: One pure thought

Esta formación inglesa se puede jactar de tener ya 3 discos en el mercado, lo que probablemente sea un triunfo para cualquiera de los pertenecientes a esta lista. Un ritmo algo entrecortado y pegadizo que hará que recortéis 2 minutos en vuestra próxima Carrera Popular, dejaos de series y chorradas, esto es el mejor método a vuestra disposición.



7_ The Teenagers: Homecoming

Canción de letra guarrilla y ritmo ochentero que debe ir acompañado de un uniforme deportivo fluorescente y unas zapas como las mías, (véase artículo por sus zapas la reconocéreis).


8_ New Young Pony Club: Tight fit

A falta de vídeos buenos son enlaces del youtube. Un tema de ritmo algo sosegado, idóneo para ir bajando las pulsaciones. También es altamente recomendable para incluirlo en cualquier fiesta que se precie.



9_Simian Mobile Disco: It´s the beat.
Reminiscencias noventeras y smileys. Saca del armario esa camiseta de rostro sonriente y lúcela como se merece en tu próxima Carrera Popular. Serás el centro de todas las miradas y no precisamente por tus proezas deportivas.



10_ Mickey Avalon: Waiting to die

Vive deprisa, corre joven y dejaras una bonita marca. Y luego habrá que morir, algún día tal vez, como dice este muchacho. Tema suburbial apropiado para finalizar el entrenamiento y estirar como dios manda.
Besos a todos

lunes, 13 de octubre de 2008

mi reino por una botella (Carrera San Nicasio)




Allá en el otro lado del mundo, está Leganés. Al menos así pensaba yo cuando era pequeña. A través de una camioneta verde recorría la distancia que separaba el barrio que me vió nacer de aquella ciudad dormitorio precursora de los spanish malls de extrarradio. Recuerdos de teenager perdidos entre Mc Fritos, pequeños actos delictivos perpetrados en comercios y besos furtivos en discotecas light de poca monta. Cuantos kilómetros recorridos desde entonces y los que me quedan por delante.

Ayer volvimos a Leganés, aunque con más años y menos inocencia. Un 10K en honor a San Nicasio, que obvio que debio ser un santo, aunque desconozco su obra y milagros.

Las 3 hermanas juntas de nuevo.

La noche previa a la Carrera y por motivos festivo-familiares, decidí pasar la noche en casa de Eva Whitetower. Al no disponer de mi kit de corredora, fuí de prestado de arriba a abajo, zapatillas incluidas. Pese a que no calzamos el mismo número, me prestó un par que le van holgadas. Parecía que se ajustaban sin problemas. Perfecto.

Llegamos a los alrededores de la Carrera pronto para recoger los dorsales. Nada de chips. Se trata de una carrera gratuita, hay que recortar presupuesto. Tras calentar y estirar un poco, esperamos pacientemente a que diera comienzo el espectáculo. En la línea de salida, entre risas comentamos la concentración de efluvios altamente desagradables que llegaban a nuestras narices un tanto resfriadas. Teorías variopintas al respecto; quizá sea una cuestión de practicidad, total, uno va a acabar en un rato sudando o producto de esta psicosis colectiva que nos azota en los últimos tiempos con el aprovechamiento del agua. Y reitero lo del aprovechamiento, que no es lo mismo que el racaneo miserable de botellas que sufrimos en la Carrera. Había que ganárselas con esfuerzo y sufrimiento, así que los primeros disfrutaron de su pequeña ración de líquido mientras los más rezagados sólo pudimos ver el reguero de plásticos que dejaron a su paso. A puntito estuve de agacharme y mendigar algún culo que ví triste y solitario; al mismo tiempo mi boca se asemejaba por momentos a una suela de alpargata. Jadeando, hiperventilando y con las puntas de los pies resentidas como una geisha, llegué a meta en 58' no sin una buena dosis de sufrimiento. Pilar Whitetower decidió apearse en el km 4,5 y Eva Whitetower remató el recorrido en 1h 2’.

7 botellas de agua después y lejos ya de la nube de sudores varios que toda carrera que se precie deja en el aire, disfrutamos de la satisfacción de nuestra hazaña dominguera...

...y entonces empezó a chispear, que gustito de agua!!